LA
SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO
El
término ‘sociedad del conocimiento’ ocupa un lugar estelar en la discusión
actual en las ciencias sociales así como en la política europea. Se trata de un
concepto que aparentemente resume las transformaciones sociales que se están
produciendo en la sociedad moderna y sirve para el análisis de estas
transformaciones. Al mismo tiempo, ofrece una visión del futuro para guiar
normativamente las acciones políticas. Sin embargo, ha tenido una adaptación
desigual en las diferentes áreas lingüísticas concurriendo también con otros
términos como ‘sociedad de la información’ y ‘sociedad red’.
La
noción de la ‘sociedad de la información’ se utiliza sobre todo cuando se
tratan aspectos tecnológicos y sus efectos sobre el crecimiento económico y el
empleo, Esta discusión tiene como punto de partida la consideración de que la
producción, la reproducción y la distribución de la información es el principio
constitutivo de las sociedades actuales. Pero en la reciente discusión europea,
tanto en el ámbito de las ciencias sociales como en el ámbito político, se
observa que este término es reemplazado por el de la ‘sociedad del conocimiento
‘lo que implica un cambio conceptual de la información al conocimiento
considerándolo como principio estructurador de la sociedad moderna y resaltando
su importancia para la sociedad actual, para los cambios en la estructura
económica y en los mercados laborales, para la educación y para la formación.
Otra
noción alternativa es la de la ‘sociedad red’, noción promovida por M.
Castells. Se trata de un concepto que está situado entre la ‘sociedad de la
información’ y la ‘sociedad del conocimiento’. Castells marca diferencias
respecto a la ‘sociedad de la información’, distinguiendo entre información e
informacional. Información, es decir comunicación del conocimiento, ha sido,
según Castells, “fundamental en todas las sociedades. En contraste, el término
informacional indica el atributo de una forma específica de organización social
en la que la generación, el procesamiento y la transmisión de la información se
convierten en las fuentes fundamentales de la productividad y el poder, debido
a las nuevas condiciones tecnológicas que surgen en este periodo
histórico”(Castells 1996.)
Similar
al concepto de la ‘sociedad del conocimiento’, el de la ‘sociedad red’ sostiene
que la transformación actual de la sociedad indica un cambio de modo de
producción social, dada la creciente importancia de la información o del
conocimiento para los procesos socio-económicos. Información y conocimiento se
convierten en los factores productivos más importantes. Sin embargo, y a pesar
de que Castells declara que ni la tecnología determina la sociedad ni la
sociedad dicta el curso del cambio tecnológico, el enfoque de la sociedad red
parte de la idea de una tecnología hecha e investiga los efectos de la
aplicación de los inventos tecnológicos sobre la sociedad. No tiene en cuenta
que la tecnología es una construcción social en cuyo desarrollo intervienen
múltiples actores y diferentes intereses y tampoco profundiza más en la
idiosincrasia del conocimiento y su relevancia para los procesos
socio-económicos y los efectos sobre el propio conocimiento cuando se ha
convertido en el factor productivo más importante.
El concepto que nos atañe por su actualidad, el de ‘Sociedad del
Conocimiento’, hace referencia, por lo tanto, a cambios en las áreas
tecnológicas y económicas estrechamente relacionadas con las Tics, en el ámbito
de planificación de la educación y formación, en el ámbito de la organización
(gestión de conocimiento) y del trabajo (trabajo de conocimiento). Actualmente
el término se refiere cada vez más en la expansión de la educación. El
conocimiento será cada vez más el vector de cambio y la base de los procesos
sociales en diversos ámbitos funcionales de las sociedades. Crece la
importancia del conocimiento como recurso económico, lo que conlleva la
necesidad de aprender a lo largo de toda la vida. Éste cambio debe de ponernos
alerta hacia nuevos riesgos (del no-saber) de la sociedad moderna.
Se
nos vende la Sociedad de la Información, desde un punto de vista técnico, como
la nueva fórmula para crear una vida con mayor bienestar general. Sin embargo,
el origen de nuestras dificultades está en la falta de una mayor articulación
entre la sensibilidad social y la productividad económica. Durante muchos años
estas dificultades han sido alimentadas por el crecimiento de brechas sociales
y económicas, que hoy en día se afectan y acentúan por el componente
tecnológico, dando origen a la llamada brecha digital. Sin embargo, a sabiendas
que no podemos negar e impedir los avances, la clave para solventar estas
dificultades está en profundizar sobre el tema del Conocimiento de las
herramientas tecnológicas a utilizar para lograr estos fines, en prepararnos
con todos los elementos para apropiarnos de estos conocimientos y tomar el
control sobre los procesos que manejan estas herramientas, así como, de ellas
mismas. De allí la importancia que el tema sea la Sociedad del Conocimiento,
como modelo de participación y cooperación, y no de la simple información, mas
asociada a los modelos tradicionales de dominación comercial.
La
UNESCO, en particular, ha adoptado el término “sociedad del conocimiento”, o su
variante “sociedades del saber”, dentro de sus políticas institucionales. Ha
desarrollado una reflexión en torno al tema, que busca incorporar una
concepción más integral, no en relación únicamente con la dimensión económica.
Por ejemplo, Abdul Waheed Khan (subdirector general de la UNESCO para la Comunicación
y la Información), escribe “La sociedad de la Información es la piedra angular
de las sociedades del conocimiento. El concepto de “sociedad de la
información”, a mi parecer, está relacionado con la idea de la “innovación
tecnológica”, mientras que el concepto de “sociedades del conocimiento” incluye
una dimensión de transformación social, cultural, económica, política e
institucional, así como una perspectiva más pluralista y desarrolladora. El
concepto de “sociedades del conocimiento” es preferible al de la “sociedad de
la información” ya que expresa mejor la complejidad y el dinamismo de los
cambios que se están dando. El conocimiento en cuestión no sólo es importante
para el crecimiento económico sino también para empoderar y desarrollar todos
los sectores de la sociedad”.
AMAURIS
VALERA
17509310
SSOCIEDADES DEL CONOCIMIENTO DE LA UNESCO
ResponderEliminarMONICA MEJIAS C.I, 15.183.670
Todas las sociedades coinciden en acercarse a una sociedad del conocimiento, seguirá habiendo una deseable diversidad en las aspiraciones, las posibilidades y las rutas que las distintas culturas del mundo seguirán para alcanzar este estadio. Se refiere solamente a uno de los problemas relacionados con la falta de acceso y el aprovechamiento de la información: el aspecto tecnológico, pero además de éste factor, existen otros obstáculos de tipo cultural, político, ético, educativo, e/o., que se engloban mejor en el concepto de brecha cognitiva, que es la limitación creciente de una parte de la sociedad de procesar y transformar la información. El peligro es que se vaya creando educativamente dos grupos sociales; aquellos que solo saben comunicarse en la Red (comunicar, jugar y divertirse); aquellos que a lo anterior suman la capacidad principal en nuestra sociedad, transformar la información en conocimiento.
El posible destino de las sociedades del siglo XXI, intensamente evolucionadas por el apogeo de las ciencias aplicadas de la información y la comunicación, será el de convertirse en sociedades del conocimiento porque serán sociedades en las que éste se comparta.
Por ello, es necesario establecer estrategias para que las personas aprendan a utilizar los recursos. Por otra parte, el avance científico y los modelos educativos actuales hablan de la importancia de la transdisciplinaridad; las ciencias de la información y las de la comunicación son por naturaleza complementarias, una se enfoca al medio informativo y la otra al proceso comunicativo; es deseable, por ende, que exista una mayor claridad y consistencia conceptual en algunos temas de relevancia común.
Si se desea efectivamente que las proposiciones que embotellan las sociedades del conocimiento lleguen a convertirse en realidades algún día,, supone que se efectúen opciones claras en materia presupuestaria con respecto a las prioridades establecidas. Ahora bien, para aumentar el presupuesto de educación la única solución posible para los países en desarrollo consiste en recortar otros gastos, especialmente los militares.
La mayor parte de los recursos que, en un plano más general, permitirían erradicar la pobreza y avanzar hacia sociedades del conocimiento podrían obtenerse con una reorganización de los presupuestos existentes.
Tres iniciativas que constituirían otros tantos pilares sobre los que podrían edificarse auténticas sociedades del conocimiento para todos:
–una mejor valorización de los conocimientos existentes para luchar contra la brecha cognitiva
–un enfoque más participativo del acceso al conocimiento
–una mejor integración de las políticas del conocimiento.
Primer pilar: una mejor valorización de los conocimientos existentes para luchar contra la brecha cognitiva.
Que cada sociedad adquiera plena conciencia de la riqueza de los conocimientos de que es depositaria.
Segundo pilar: sociedades del conocimiento más participativas.
La toma de conciencia de la riqueza de los conocimientos que dispone una sociedad exige un levantamiento de todos sus protagonistas.
Tercer pilar: una mejor integración de las políticas del conocimiento
Una mejor integración de las políticas del conocimiento y un esclarecimiento de las finalidades subyacentes a la noción misma de “sociedad del conocimiento”.
Reorganizar una teoría del conocimiento que permita abrir los ambientes de introversión y de las creencia para el conducción de la situación como un método complejo y no de simple lógica computacional Definir un modelo endógeno que facilite la generación de conocimiento, la apropiación y la transformación productiva, social y ecológicamente sustentable de la realidad. Transformar el imaginario político y social como una herramienta central para la generación de un nuevo paradigma de sociedad.
BIBLIOGRAFIA
www.unesco.com (2005)