miércoles, 21 de noviembre de 2012



Sociedad del Conocimiento

Cuando hablamos del conocimiento, sabemos que este es el principal componente de cualquier tipo de actividad sea social, económica y cultural. En el transcurso de la segunda mitad del siglo XX, se ha pasado de la sociedad industrial a la sociedad de la información gracias al impacto combinado de la informática, la televisión y los medios de comunicación. La información desbordante que ofrecen estos medios, es tal que se ha convertido casi en una maraña que hace realmente difícil poder acceder a la realidad a lo que pueda ser verdad y todo se convierte en sobreabundante información efímera que parece casi en el mismo instante de nacer. La sociedad del conocimiento, al hablar de esto, es integrar a cada uno de sus miembros y promover nuevas formas de solidaridad con las generaciones presentes y las que vienen. No deberían existir rechazados en las sociedades del conocimiento, ya que éste es un bien público que ha de estar a disposición de todos, según la UNESCO Los jóvenes están llamados a desempeñar un papel fundamental en este ámbito, ya que suelen hallarse a la vanguardia de la utilización de las nuevas tecnologías y contribuyen a insertar la práctica de éstas en la vida diaria. Las personas de más edad también están destinadas a desempeñar un papel importante, porque cuentan con la experiencia necesaria para compensar la comunicación “en tiempo real” y recordarnos que el conocimiento es esencialmente un camino hacia la sabiduría. Toda sociedad posee la riqueza de un vasto potencial cognitivo que conviene valorizar.



Además, dado que las sociedades del conocimiento de la “era de la información” se distinguen de las antiguas por su carácter integrador y participativo, y la afirmación de los derechos humanos, la importancia que estas nuevas sociedades conceden a los derechos fundamentales se traduce en una focalización especial. Si tomamos en cuenta esto, vemos que el desarrollo ha sido notable con los avances tecnológicos que el ser humano ha sido capaz de hacer con todo lo que adquiere en el vivir del día a día.
la importancia de la educación y del espíritu critico pone de relieve que en la tarea de construir autenticas sociedades del conocimiento, las nuevas posibilidades ofrecidas por Internet o los instrumentos multimedia (como se ha nombrado anteriormente) no deben hacer que nos desinteresemos por otros instrumentos auténticos del conocimiento como la prensa, la radio, la televisión y sobre todo la escuela. Antes que los ordenadores y el acceso a Internet, la mayoría de las poblaciones del mundo necesitan los libros, los manuales escolares y los maestros de que carecen.

Estamos  en  una  época  de  cambios y se han utilizado diversos términos por intentar y entender esos cambios que con tanto avance tecnológico se a apreciado en estos tiempos. Pero mientras el debate prosigue en el ámbito teórico, la realidad corre por delante y los medios de comunicación eligen los nombres que hemos de usar. Cualquier término que usemos, en el fondo, es un atajo que nos permite hace referencia a un fenómeno  actual o futuro, sin tener que describirlo cada vez; pero el término escogido no define, de por sí, un contenido. El contenido emerge de los usos en un contexto social dado, que a su vez influyen en las percepciones y expectativas. Pues, cada término lleva consigo un pasado y un sentido (o sentidos), con su respectivo equipo ideológico. Era de esperarse que el término que se quiera emplear para designar la sociedad en la que vivimos, o a la cual aspiramos, sea objeto de una disputa de sentidos,  tras de la cual se enfrentan diferentes proyectos de sociedad.

Marialejandra Artigas.
15798673

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